domingo 30 de marzo de 2008

Herencia del Aedo

Bardo por anhelo,
La trívia me sofoca,

A veces juego creyendo
Que mis versos rozan lo divino,
Otras planeo rumbo a la bazofia,

Y las letras enloquecen,

Juegan con mis tiempos,
Como una rama al olivo,

Abusan,
Condenan,
sumergen,
reviven,
encantan,
marchitan,
deliran,
seducen,

Y al final,

Transitan sin rumbo,

Vestidas de cálamos opuestos
flotan en regatos viscosos,

Fastidiando por parir,
traveseando la proclama,

Ellas cantan,
con el alma,
con el vientre,
a los mares,
a los viento,
a los caudales,
a los paladines,
a la lujuria,
y cuando aman,
se entregan sin recelo,

Buscando nombres,
encontrando venturanzas,
o tal vez simples desdeños,

Mas si mi rumbo escoltan
hasta mi postrero suspiro,
entonces estaré confiado,
ya que mi estela quedara rubricada...