El páramo lanzo su llanto,
aquel día de abril,
cuando las cenizas
flotaron sin destino.
Me dicen que fue un sueño,
yo culpo a la utopía.
Pero el páramo sigue llorando
con lágrimas azucaradas,
y aunque roce su dulzura,
siguen y siguen gimoteando.
Creo que fue un sueño,
aunque aquel día no dormí.
Y el páramo buscó consuelo,
con sus alas extendidas
voló hacia el ocaso,
arribó allá en las cimas.
Yo creo en ese sueño,
mi mente no la dejaría.
¡Ay páramo afligido!.
No llores en mi regazo,
ya despierto presuroso,
carraspeando los ronquidos...
Lo que me falta para quererte (bien)
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ranura conformista,limosna de la vidaal Sol le da lo mismo salir o no con vos.te dejé a la vuelta de la esquina de una calle muy larganunca lo quise,debió ha...
Hace 11 horas

1 comentarios:
Precioso poema, Patricio. Una se deja llevar por ese ensueño nostálgico.
Abrazo!
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