viernes 2 de enero de 2009

Ensueño de mi Yermo

El páramo lanzo su llanto,
aquel día de abril,
cuando las cenizas
flotaron sin destino.

Me dicen que fue un sueño,
yo culpo a la utopía.

Pero el páramo sigue llorando
con lágrimas azucaradas,
y aunque roce su dulzura,
siguen y siguen gimoteando.

Creo que fue un sueño,
aunque aquel día no dormí.

Y el páramo buscó consuelo,
con sus alas extendidas
voló hacia el ocaso,
arribó allá en las cimas.

Yo creo en ese sueño,
mi mente no la dejaría.

¡Ay páramo afligido!.

No llores en mi regazo,
ya despierto presuroso,
carraspeando los ronquidos...

1 comentarios:

Bibiana Poveda dijo...

Precioso poema, Patricio. Una se deja llevar por ese ensueño nostálgico.
Abrazo!