jueves 16 de octubre de 2008

Honrando la memoria colectiva

Aquí,
la sangre condena
al reflujo indómito
de tu arrebato bravío.

Vio tapizar los ladrillos
en tiempos de indolencia,
la sangre hurgó de comisuras
aquella estupida torpeza.

¡No compañero!,

Aunque las botas ciñan
de colores el pavimento,
jamás esfumaran tu silueta.

Morarás entre los vivos,
en las murallas del suburbio,
habitarás en las proclamas
que alimentan al mendigo.

Allí,
al costado de tu tiempo
vendrás a recoger tu huerto.

Aunque las botas ciñan
de colores el pavimento,
no apagaran la tropelía
del maldito silencio.

¡No compañero!,

Rubricará tu hidalgo ejemplo
en las siembras del tropel,
toda refriega honrará la causa,
toda causa serán tu ayer.

Allí,
al costado de tu tiempo,
tu nombre parirá consignas.

Y en el medio del espejo,
los procesos seguirán viviendo,
entre cantos y entrega,
entre mártires y sencillez,
mil años no borraran
la espesura de tu aliento.

¡No compañero!,

Aunque las botas ciñan
de colores el pavimento,
con tu voz y tú sustento
nos nutriremos del ayer...


Dedicado a la memoria de los caido por la lucha contra las dictaduras. En especial, a la memoria del Co. Miguel Henriquez.