jueves 16 de octubre de 2008

Milonga del Olvido

Fué al sol de la tarde esa,
con sus maletas y su auxilio,
escapó al torpe exilio
que aun la busca como presa.


Tuvo su feudo allá muy lejos,
fueron tiempos de grandeza,
entre tablas y entereza,
tuvo su trono con espejos.


Su voz era de fino linaje,
su canto encantaba a todos,
y con sus manos y sus codos,
honraba al viento y su forraje.


Esa noche logró escapar,
en San Telmo nadie la aguardo,
con sus banderitas se cobijó,
balbuceando milongas en un bar.


Dicen que por Retiro aun transita,
va con bandoneones a pasear,
hay algunos que aun le oyen cantar,
con esa voz que no marchita.


Mucho hace que aun la espero,
por las callecitas aun veo su andar,
y si por Capital Federal suelo pasear,
aun sueño su milonga y su bolero...