Fué al sol de la tarde esa,
con sus maletas y su auxilio,
escapó al torpe exilio
que aun la busca como presa.
Tuvo su feudo allá muy lejos,
fueron tiempos de grandeza,
entre tablas y entereza,
tuvo su trono con espejos.
Su voz era de fino linaje,
su canto encantaba a todos,
y con sus manos y sus codos,
honraba al viento y su forraje.
Esa noche logró escapar,
en San Telmo nadie la aguardo,
con sus banderitas se cobijó,
balbuceando milongas en un bar.
Dicen que por Retiro aun transita,
va con bandoneones a pasear,
hay algunos que aun le oyen cantar,
con esa voz que no marchita.
Mucho hace que aun la espero,
por las callecitas aun veo su andar,
y si por Capital Federal suelo pasear,
aun sueño su milonga y su bolero...
Lo que me falta para quererte (bien)
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ranura conformista,limosna de la vidaal Sol le da lo mismo salir o no con vos.te dejé a la vuelta de la esquina de una calle muy larganunca lo quise,debió ha...
Hace 11 horas

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