Reniego el fin de mi raza,
como reniegan mis pupilas
las renegadas semblanzas.
No soy hereje de la luna,
tampoco peregrino del ocaso.
Mi estirpe supo de fortunas,
de aquellas renegadas
en los escriños de plata.
Cobijadas de azules
en las renegadas trazas,
a la vera del camino
entre ramas y estampa.
¿Y la estampa?
¿Donde quedó la estampa?,
Con su aire subversivo,
con su renegada causa,
con su honra pendenciera,
con su renegada fama.
¡Perdimos la estampa!
Como perdimos la conjura
en las huestes diocesanas.
Reniego el fin de mi raza,
como reniegan las colinas
su renegada estampa.
Reniego la condena,
reniego la fatiga,
reniego la pachorra
reniego mi rutina.
Y si reniego el reniego,
en mi renegada pluma,
no habrá reniego entonces,
que reniegue mi estampa...

2 comentarios:
Patricio, mi buen amigo Patricio...heme aquí, feliz de hallar tu espacio un espacio que se llena de tu poesía en lo mejor de esa pluma de casta tuya...
Un abrazo muy, muy fuerte desde este espacio en Colombia.
Anna Francisca R.
Exquisito y fino el ritmo que le diste a estos versos. Me gustaron. Un fuerte abrazo para ti.
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